El saber de todæs conforma todo el saber

El azar como una forma más de crear conocimiento.

Sursiendo hilos sueltos

En el año 2001 todavía no sabía lo que era tener un correo electrónico. Por aquel entonces la televisión en casa de mi nona esperaba la hora de Quién quiere ser millonario. Mis visitas a su casa no discuten sus cotidianeidades, así que ahí estábamos, frente a la televisión del entretenimiento más puro. No pasó mucho hasta que yo también empecé a “jugar con el programa”. Pero en mi juego conocer la respuesta no era importante. Lo que me interesaba era saber con quién usaría el comodín de la llamada. Me interesaba pensar quienes de mis amigæs y conocidæs podrían estar del otro lado contestando esa pregunta de la que no tenía idea. Jugaba a la red social.

Como dicen por ahí una sola persona no puede tener todo el conocimiento, pero entre todæs completamos todo el conocimiento. O al menos el hasta ahora conocido.

Edgar Morin formuló hace más de 20 años el paradigma del pensamiento complejo. En él evidencia dos fantasías alrededor de este tema: creer que la complejidad conduce a la eliminación de la simplicidad y el que nos interesa ahora: creer que la complejidad conduce a la completud. Debido a que el pensamiento complejo no descarta ningún saber que pueda darle orden, claridad y variadas dimensiones al conocimiento, éste quedará siempre en un estado incierto e incompleto. Probablemente a la espera sin saberlo, de nuevas inquietudes que lo modificaran. Un buen ejemplo de esto sería la revolución cuántica.

Los saberes son fruto de largos procesos de intercambios que se han transmitido y resignificado a lo largo de la historia aumentando de esa forma en tamaño y cantidad. ¡Que sería de un rico mole sin la cocina precolombina, la asiática y la española! Sabemos hoy más cosas que hace un siglo atrás. Esos saberes se insertan a la vez, dentro de contextos sociales de los que no hay posibilidad de escapatoria. No sólo somos sujetæs sino que estamos sujetos a un ecosistema social y ambiental. Incluso los relatos de fantasía o la ciencia ficción se plantean desde un presente.

Sin embargo estamos ahora acostumbrados a la hiperespecialización del conocimiento. Tanto que a veces perdemos el horizonte del aprendizaje en lo cotidiano. Nuestra sabiduría no sólo depende de la cantidad de interacciones que tengamos sino también de las incertidumbres, azares e indeterminaciones que forman nuestro día a día.

La casualidad existe en nuestras conversaciones, pensamientos, paseos, encuentros y desencuentros, por lo tanto estamos improvisando a cada momento, incluso aunque estas creaciones no sean consideradas genialidades. ¡Pero lo hacemos! Somos seres creativos por naturaleza, porque somos seres esencialmente sociales que no caminamos por la vida con un guión bajo el brazo. Una ausencia de estructura que algunos grupos anónimos de personas han convertido en hermosas experiencias visuales.

Este desorden que nos da la incertidumbre de lo que sucederá es también la materia prima que nos permite la auto-organización en nosotræs mismæs y en los sistemas que conformamos. “El universo se originó ‘en un momento indescriptible que hizo nacer al tiempo del no-tiempo; al espacio del no-espacio; a la materia de la no-materia’. La complejidad de la relación orden/desorden/organización se manifiesta cuando se constata empíricamente que algunos elementos desorganizados, bajo ciertas condiciones, son necesarios para la producción de fenómenos organizados, los que contribuyen al incremento del orden”.

Y quizás sea aquí donde podamos encontrar la clave de la autonomía: un entramado de relaciones, conocimientos y vivencias que dependen de otras relaciones, conocimientos y vivencias y que serán a la vez las que nos permitan determinar nuestra propia subjetividad individual. De seguro muchas veces hemos sido testigo de cómo en el imprevisto y el desorden es posible el nacimiento de un orden auto-organizado. Sobran ejemplos en las primaveras árabes, griega, el 15M o el #Yosoy132 mexicano. La concepción de sujeto es compleja: “Ser sujeto es ser autónomo siendo, al mismo tiempo, dependiente”.

Sistemas: sinergia y entropía.
La segunda ley de la termodinámica ha servido para medir la distribución aleatoria de un sistema. Se dice que un sistema altamente azaroso tiene alta entropía. Para que esta entropía disminuya es necesaria cierta interacción externa, pero la única manera que el ser humano conoce para reducir la energía térmica es transferirla en forma de calor a otro cuerpo, aumentando así la energía térmica del segundo cuerpo y por ende su entropía. Se produce por ende un pérdida de energía irreparable.

Pero no todos los intercambios debe implicar aumento de la entropía. Nuestra visión del mundo está sesgada por la ideología de la escasez. Si yo gano uno, tú pierdes uno. Sin embargo hay recursos abundantes que al compartirlos tienen una doble característica: aumentan sobre sí mismos y producen sinergia, disminuyendo así la entropía del sistema.

La identidad y la memoria colectivas, el amor, el saber, la información y la creatividad son ejemplos de recursos sinérgicos que necesitan ser compartidos para crecer.  Estos son recursos que se desembarazan de la ley universal de la entropía creciente del universo y cumplen su misión al ser compartidos. Una sinergia que será positiva si en el proceso de comunicación ayuda en la disminución de la incertidumbre, la confusión y el desorden haciendo que se genere un estado temporal de certidumbre en el cual se desarrollen nuevos aprendizajes y cuestionamientos. ¡Vuelta a empezar!

Nuestra existencia está determinada por esa tensión entre la individualidad y la colectividad en la que nos es posible hacer que fluyan movimientos, transformaciones y aprendizajes en cada unæ de nosotræs y en læs demás. Muchos de los grandes descubrimientos científicos, como la penicilina, fueron obras de la casualidad.

Sin interacciones libres, azarosas y creativas la homogeneización social sería tal que habría una completa entropía dentro de la cual no habría sociedad posible. Si en cambio nos permitimos formar parte de esas interacciones, las creamos y recreamos junto a otras personas nos sentiremos parte de la creación universal del conocimiento, nos sentiremos parte de ese todo.

 

@SurSiendo

 

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