Ilustración. Día Internacional contra los Monocultivos de Árboles

Retazos esporádicos

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Como cada 21 de Septiembre desde 2004 hoy se conmemora el Día Internacional contra los Monocultivos de Árboles. Desde aquí queremos sumarnos a esta iniciativa para hacer conciencia sobre la necesidad de la diversidad. Creemos que, tal y como sucede con otros ámbitos de nuestra vida, la variedad permite la vida, la creación y claro, la reproducción.

En los bosques primarios conviven numerosas especies de árboles, arbustos y hierbas de todas las edades. Sus suelos son ricos en diferentes especies vegetales que a su vez permiten el desarrollo de cantidad de ecosistemas de fauna. Son lugares de abrigo y alimento. Hay también muchas personas y comunidades que viven a la vera de bosques. Muchas veces su cultura, alimentación y medicina dependen de ellos. Aseguran la provisión de aguas para sus cultivos y son parte espiritual de sus vidas.

Las plantaciones de monocultivos, en cambio, rompen con esta cadena cíclica de la vida arrasando con grandes extensiones de tierra fértil, comúnmente utilizadas para la agricultura de subsistencia, sembrando palma africana, teca, jatropha, eucalipto o pino con el solo fin de alimentar industrias celulosas o generar agrocombustibles, por ejemplo. Los monocultivos de árboles a gran escala tienen graves impactos sociales y ambientales. Grandes extensiones de una sola especie de la misma edad, ¿qué puede tener esto de parecido a un bosque? Sin embargo, para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) una plantación es igual a un bosque. Para nosotrxs en cambio, no son más que plantas que buscan dar vida a máquinas en lugar de a las personas. Con la finalidad de imponer este tipo de proyectos de desarrollo en todo el mundo, comunidades enteras sufren desplazamientos forzados y se ven privadas de sus medios de vida y su cultura.

Estos proyectos agudizan los problemas agrarios existentes al favorecer la concentración y extranjerización de tierras en manos de grandes empresas (trasnacionales, en su mayoría) quienes por otro lado, y para asegurar su producción, hacen un uso masivo de agrotóxicos y herbicidas. Aquí el único ciclo que se cierra es el de la destrucción al contaminar mantos freáticos, el aire y el suelo.

Un bosque no puede ser medido por la cantidad de oxígeno que da, así como un río no puede ser sólo una cierta cantidad de metros cúbicos de agua. Porque un bosque es vida para hoy y para las futuras generaciones nos sumamos a la lucha contra la la expansión de los monocultivos de árboles a gran escala.

¡Por la salud, la vida y la diversidad biológica y cultural!

 

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