Lo que nos emociona del Congreso de Cultura Libre #GCultural2016

culturaDesde la primera vez que “escuchamos” (bueno, leímos) sobre el Congreso de Gestión Cultural online que impulsó Ártica, nos pareció una gran idea. Pero, ¿por qué? Hoy en día es difícil imaginar que un proyecto no esté “en la red”. Navegamos no solo por experiencias y expresiones en linea, sino también por cursos y talleres desde plataformas digitales. Y no solo eso, gran parte de los congresos (y similares) frecuentemente está siendo transmitidos en vivo o se “suben” posteriormente en la plataforma de video elegida. Entonces, ¿qué tiene de especial este congreso online? Desde aquí creemos que los cómos importan ¡y mucho! por eso creemos que el valor agregado que tiene este espacio es el haber logrado involucrar (o mejor dicho in-vo-lu-crar) a varios proyectos que trabajan desde lo digital y lo físico la gestión cultural… A la postre, a medida que van sucediéndose las mesas, nos encontramos con que no solo se habla de cultura en el concepto restringido que muchas veces tenemos de la palabra (expresiones artísticas, lingüísticas, tradiciones, etc) sino también se abordan temáticas que tocan muy cerca otros procesos sociales también atravesados por lo digital.

Para quien apenas aterrice en este tema, podrá encontrar toda la información del Congreso en la propia página de Ártica desde donde se vincula a los demás “cómplices”. Cada mesa temática está coordinada por un grupo o colectivo, aborda una problemática concreta y abre múltiples formas de diálogo, desde redes sociales comerciales hasta telegrams y coberturas colaborativas de lo que va pasando en cada sesión.

Así, cada mesa moderada por el grupo de turno (6 espacios culturales en total, que asumieron la difícil tarea de seleccionar a las y los ponentes) publica en su sitio web las ponencias en formato texto y/o video… Se dan unos días de “ventaja”, al cabo de los cuales podemos participar más directamente en una videoconferencia junto a las y los ponentes. Similar a una mesa de café digital.

Por ser un proyecto con tanta gente involucrada, y de diferentes partes del mundo, las voces no hacen más que multiplicarse. Y así, logran multiplicarse la palabra, las creaciones, contagiar entusiasmos y desarrollar nuevas capacidades (porque no deja de ser un congreso, así que se aprende muchas cosas en cada nueva participación).

comunidadA todo esto se agrega que todo el material queda disponible ¡libremente! en las diferentes redes y eso hace posible el “ponerse al día” asincrónicamente. Y es que no lo dijimos antes, pero este no es un congreso de cultura más, sino uno de cultura libre. Aunque pensándolo bien, y retomando las palabras de Bea Busaniche, cuando nos preguntan ¿qué es la cultura libre? bien podemos responder “la cultura libre es la cultura, porque si la cultura no es libre, no es cultura”.

Así, con ánimo de entusiasmarnos, la Mesa 1: Gestión cultural para la producción de cultura libre nos dio a conocer varios proyectos interesantes como Ediciones de la Terraza, una editorial que publica libros ilustrados con licencias Creative Commons y que en el espacio de reflexión compartió algo que nos parece sumamente importante. El proyecto se declara “sustentable” no solo porque los libros se venden (a un ritmo lento, como suele suceder con cualquier libro de estas características) sino sobre todo porque lo son en el contexto, en las “entre capas”, porque un proyecto abierto es a la vez y necesariamente colaborativo y eso hace que se cree una comunidad que lo cobija. Lo que hace que un proyecto sea sustentable es su capacidad de generar redes. Y “escuchar” eso de un libro-objeto nos pareció “de colección”. Ediciones de la Terraza aprendió en el camino, que su apuesta por las licencias libres y el financiamiento colectivo iban de la mano. Fue así como consiguen que algunas de sus publicaciones tengan lectores y lectoras antes de estar siquiera en imprenta.

Con nuestra primera experiencia de este tipo con la publicación de Pensar desde los comunes, vivimos lo que implica conocer gente valiosa que aporte a un proyecto editorial en el que cree y poner a las y los lectores en una parte anterior a que el libro llegue a sus manos.

La Mesa 2: Comunicación en red y herramientas TIC para la gestión cultural nos sacó más de una sonrisa cómplice. No solo porque Daniel Cotillas introdujo la ética hacker en la conversación o porque se discutiera sobre el concepto de “multitud”, sino porque gran parte de los intercambios giraron alrededor de entender cómo creamos comunidades y qué implicancias tiene ese concepto para cada uno de los proyectos participantes. Preguntas que aún nos hacemos y nos resultan en generar sinergias para las cuales, con todo el camino digital recorrido, seguimos valorando la potencia del encuentro físico.

Y para esto de hacer comunidad, ¿cuál sería la mejor herramienta? “La herramienta es la apertura”. Solo el hecho de abrir, de hacer partícipe, da la posibilidad de crear juntos y juntas, no con modelos, sino con modos de hacer y rehacer.

cultura-libre-remixCuando llegamos a la Mesa 3: Experiencias y proyectos de cultura y activismo digital, escuchamos atentamente hablar de infraestructuras libres, un tema al que le venimos dando muchas vueltas en los últimos años (y sobre el que además hace un valor agregado un tema que no se trató en este congreso pero que bien cabe en él: Infraestructura para una revolución violeta).

Algo más que apuntar sobre esta mesa, es el momento en que se debate sobre la disidencia cultural… ¿Podemos ser Caballo de Troya dentro de las instituciones para desde allí crear otras culturas? ¿O tenemos que resignarnos a que la disidencia dentro de las instituciones se terminará institucionalizando? Cada proyecto dio una respuesta diferente a la problemática. Pero sobre todo podrá darlas si no deja de mirarse a sí mismo y los espacios que la vieron nacer. No perder las raíces, no dejar de situarnos en quiénes somos para seguir caminando y dar visibilidad a esas tensiones que se dan también en el campo de las “otras culturas” que queremos ser.

Y claro, este tema viene como anillo al dedo a la Mesa 4: La gestión cultural en las bases, donde se presentaron varios proyectos profundamente arraigados en su comunidad. Proyectos que nacen de lo público, lo privado o lo comunitario, pero que sobre todo se preguntan cómo hacer para que sean las propias comunidades las que sostengan en el tiempo eso que las vio nacer.

No se pierdan el poder acercarse a esos proyectos porque, como dicen desde TETL, en Guerrero-México: «los procesos de la gestión del arte y de lo cultural son políticos y contribuyen, directamente, a validar y postergar ideas respecto a la realidad. La gestión del arte y de la cultura, para nosotros hace sentido cuando se entiende como organizadora no de eventos, si no de procesos. Esa es su contribución.» Ahí donde tiene algún sentido (al menos para nosotros y nosotras) hablar de “políticas culturales”.

Queda aún mucho congreso por delante y queda, además, la posibilidad de volver una y otra vez a esas ponencias y pláticas. A mirarlas con entusiasmo y oídos prestos para seguir tejiendo conexiones.

Un congreso horizontal, que se vive como un espacio común, que involucra, integra, cuestiona e invita a reflexionar desde el planteo su gérmen. Sin duda, un congreso para remezclar y replicar.

@Sursiendo

 

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